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La clave del meollo

La clave del meollo

Creo que este artículo de Carlos de Azaba da con la clave del meollo de la crisis en España. Lo publicó el 21 de mayo de 2012 en La Carta de la Bolsa.

 

“Mientras sigamos en el euro, se acabaron los clavos ardiendo y se acabó el autoengaño…”

Algo no hacemos bien cuando las tasas de paro en tiempos de recesión son superiores al 20% en los últimos 30-35 años, volviendo siempre al punto de partida una y otra vez. Es como si las fases de expansión de la economía española fuesen espejismos transitorios sin una sólida base, arrancadas de caballo y paradas de burro. Es como si tuviésemos un serio problema que no acabamos de afrontar y resolver, un serio problema que en ocasiones conseguimos esconder temporalmente agarrándonos a algún que otro clavo ardiendo, tales como devaluaciones monetarias, turismo, ladrillo y crédito. Siempre hemos encontrado algo para ocultar el problema y perpetuar el autoengaño. Mientras sigamos en el euro, se acabaron los clavos ardiendo y se acabó el autoengaño, estamos frente al problema y no podemos esquivarlo más.

El problema original…

   Falta de productividad, falta de generación de valor.

   Simplemente, que no fácilmente, necesitamos un montón de empresas capaces de competir en un mundo global y NO por el lado de los salarios, este camino esta cerrado por chinos, indios y demás, sino por el lado de las ideas, el diseño, la tecnología y nuestras ventajas competitivas. No es entendible, por poner un ejemplo, que en un planeta global el precio de los productos del cerdo ibérico (tenemos la exclusividad mundial) este casi en caída libre desde que la demanda nacional no acompaña. Algo no estamos haciendo bien.

   Me comenta un amigo desde una localidad de Almería la historia de una familia que decidió no entregar a otros países el valor que generaban los olivos de su cortijo familiar . Hoy es una empresa que elabora su propio aceite de oliva de alta calidad, presentado en pequeñas botellas, con una marca muy muy atractiva y que exporta a varios países europeos. Ahora el valor se queda en casa. Son pequeños ejemplos pero ese es el camino.

   Y no es demasiado importante que la demanda global esté en retroceso. Lo realmente importante es que nuestro trozo de esa tarta cada vez sea mayor.  

   El turismo y el ladrillo “razonable” siempre serán sectores importantes en nuestro país por nuestras características geográficas y climáticas. Tenemos lo que otros nunca podrán tener y podemos tener lo que otros tienen. ¿se imaginan un sector secundario español altamente productivo capaz de generar bienes de alto valor demandados por un mundo global?.   En este caso si que podríamos hablar de champions league.

La consecuencia del problema aderezado con toneladas de crédito…

   En cierta ocasión Warren Buffett afirmaba “me quita el sueño el déficit comercial de USA”. Seguro que su trocito de USA en empresas cotizadas no son coparticipes de ese déficit comercial y venden sus productos en un mundo global. Empresas que acumulan beneficios en dólares, quizás esto es lo que le quita el sueño.

  El déficit fiscal es un tumor benigno que simplemente hay que estirpar, eso sí, por el lado del gasto y asumiendo las consecuencias inevitables  que A CORTO PLAZO tendrán sobre el crecimiento económico. Pero el déficit comercial es un cáncer con metástasis. Por el déficit comercial se muere y con la consiguiente financiación crediticia te quedas en coma durante algún que otro lustro hasta que seas capaz de generar ahorro (superávit comercial) para desapalancarte. Cuando esto suceda la maquinaria volverá a funcionar de forma sostenida y habremos salido del coma.

   El gran problema a corto plazo, como comentaba en ocasiones anteriores, es que la maquinaria no puede generar para atender lo que debemos y además cada vez debemos más. El coma cada vez es más profundo, el problema cada vez es mayor. Ya empiezan a oírse algunas voces pero es cuestión de tiempo que los acreedores globales TENGAN QUE ASUMIR SUS PERDIDAS de forma ordenada. ES INEVITABLE Y DESEABLE. Únicamente están ganando tiempo. De esto cada vez se hablará más. Y no se preocupen por las reticencias globales a financiarnos. Esto es precisamente lo que necesitamos, aprender a valorar nuestro ahorro y asignarlo con criterio, sin más deudas. Les aseguro que cuando el ahorro mande y nuestras empresas sean competitivas los inversores internacionales querrán participar en los beneficios.

Soluciones…

   Ahorro. Para crecer y con ello poder desapalancar nuestra economía. No hay otro camino. Las reformas estructurales sólo pueden ayudar y no todas y no de cualquier manera. Buscar competitividad con salarios es el camino de la perdición en el entorno global actual (las viejas recetas no sirven), buscarlo con ahorro el camino del éxito.  Que yo sepa, retribuyen mejor a sus trabajadores y accionistas las empresas que más valor generan.

   Además, el ahorro es el gran elemento que concede FLEXIBILIDAD  a una economía y por tanto, capacidad de adaptarse y transformarse rápidamente, capaz de salir de una crisis en el menor tiempo posible. Pensemos en una empresa cuyo crecimiento se ha fundamentado en ahorro y que por diversas circunstancias el negocio empieza a no ir bien. En el peor de los casos, los socios deciden cerrar liquidando existencias y pagando a todo el mundo, sin daños colaterales a proveedores comerciales y financieros. Listos para emprender un nuevo negocio. Pensemos ahora en una empresa con crecimientos en base a deudas que le sucede lo mismo. Los daños colaterales para trabajadores, proveedores comerciales y Entidades financieras son enormes. En ello estamos.

   Sin contar patadas hacia delante (que acaban siendo hacia detrás) no veo otra manera de salir de esta, con participación de acreedores internacionales y ahorro. Solo así llegaremos al fondo de esta crisis y empezarán a pasar cosas buenas. Con estos ingredientes la recuperación no sólo es posible, sino que es INEVITABLE

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres.

Fabricar cositas

Fabricar cositas

En España se nos cayó la construcción y ahora no sabemos por donde tirar y si lo supiésemos tampoco tenemos pasta. Se nos vienen a la cabeza cuestiones como eurovegas, que vuelva a fluir el crédito, que se reactive la construcción etc, etc. Pero parece que, como los malos estudiantes, siempre buscamos excusas para no hacer lo que hay que hacer. ¿Qué es lo que tendríamos que promover para salir de la crisis? Lo que hacen todos los países ricos de Europa: fabricar cositas y venderlas fuera. 

 El mundo es un mercado global en donde los chinos fabrican muchas cositas, no siempre de buena calidad, pero muy baratas. Los alemanes y los japoneses fabrican bastantes cositas, algo caras, pero de mucha calidad. Coches, maquinaria industrial, aplicaciones de todo tipo. Los nórdicos desarrollan patentes e investigan. Los franceses intentan copiar a los alemanes y sacan más o menos lo mismo, de peor calidad, pero más barato, y eso sí, con mucho diseño; lo mismo que sus/nuestros queridos amigos italianos. Los británicos no fabrican cositas, pero exportan basura financiera, con gran éxito de público. Los países iberoamericanos exportan materias primas para que los chinos y los alemanes fabriquen cositas. Los norteamericanos compran a todos y como su moneda es la referente mundial pueden acumular deuda estratosférica. También fabrican material informático, aerospacial, biomédico, y muuucho armamento, etc, etc. Siguen dominando el mundo, y además, la cultura del ocio (para mí Hollywood vale mucho más que la Sexta Flota).

 ¿Y España? Como tenemos sol y por ahora ni los políticos ni especuladores arrimados pueden impedir que siga saliendo todos los días (aunque todo se andará…) vendemos turismo unos cuantos meses al año y luego agricultura. Es un principio. El sector de la agro transformación ha sido uno de los más exportadores desde que comenzó la crisis. Cuanta más transformación mejor. Para igualar un Audi hay que vender mucha lechuga, pero si a las lechugas las envasamos con garantías y calidad, la lechuga gana valor añadido. Hablando de sol. Las renovables en el caso de España no son sólo una cuestión de rentabilidad, sino una cuestión de potencial. Si tenemos sol a cascoporro y la energía solar es cara, ¿no sería interesante invertir en desarrollar una tecnología solar barata que nos permitiese no sólo autoabastecernos, sino exportar? Oh, es imposible, es imposible… Pero seguro que algún día llegará algún chiflado que meterá unos chips a los espejos solares que hacen no sé qué virguería que supondrá que produzca lo mismo que una central térmica. Y como será norteamericano, israelí o sueco, España perderá un potencial único.

 ¿Y la industria? Ay, la industria. Es la industria a España lo que la lluvia al desierto del Sáhara. Para vender cositas hay que fabricarlas. Para que las cositas no dependan sólo del coste de mano de obra, tienen que contar con valor añadido y para eso hay que incorporarles tecnología. La tecnología depende de las patentes. España dispone de excelentes técnicos, pero están largando a trabajar para las patentes de otros. Para fabricar y exportar se necesitan infraestructuras, maquinaria, acceso a medios de transporte, redes de contactos, etc. Vamos, capitalización y saber moverse. Saber movernos sabemos un huevo. De pasta ni hablar.  En fin…

 Lo que mayormente se exporta son bienes manufacturados, porque los servicios, salvo turismo y finanzas, son difíciles de exportar. La economía española es una economía de servicios. Por lo que los servicios no financieros y no turísticos se orientan a la demanda interna. Chungo (tal como está la cosa).

  Existe otra economía de servicios potencialmente poderosa a expensas de cómo se consoliden las tecnologías de los mercados audiovisuales. Es la cultura de los contenidos. En esta nueva industria España cuenta con ventajas con las que no cuenta Finlandia, por poner un ejemplo. La grandeza de su idioma. En este tema olvidémonos de Bruselas. España, capital Miami.

 En fin, el esquema parece simple: fabricar cositas, mejor si son de calidad y con tecnologías y diseños interesantes y venderlas fuera. Con el excedente alimentar una demanda interna que favorezca un sector servicios sostenible. Y lo que se pueda exportar de los servicios, también exportarlo.

 Fácil de decir, pero llevamos dos siglos y medio (desde que se inventó la máquina de vapor) sin dar con la tecla adecuada.

 Aunque claro, tampoco habíamos dado con ella en eso del fútbol… Y si no, miren a Amancio Ortega.

Otra de terror apocalíptico

Otra de terror apocalíptico

En estos días en que parece que los mercados vuelven a poner a España en el punto de mira, proliferan muchos análisis apocalípticos, especialmente procedentes de las Islas Británicas. Sin embargo, este que escribe con pseudónimo un tal J.Jacks (se me viene a la cabeza aquel anuncio de colonia barata...) parece basarse en datos bastante trabajados sobre la situación de España. Lo publica en un blog "Desde Londres" de la página Cotizalia. Está muy currado... En fin, que nuestros amigos londinenses nos vayan dando asilo político...

 

El que entienda lo que está ocurriendo, mejor que haga las maletas

 

El Gobierno alemán no fue capaz de cumplir sus objetivos de austeridad en el 2011. No implementó la mitad de los recortes que aprobó, pero exige al resto que los implemente. Esto no es nuevo. Ya incumplió con el Pacto de Estabilidad en el 2001, 2002, 2003, 2004 y 2005 sin ser multada, a pesar del Procedimiento de excesivo gasto.

Cuando el BCE propuso sanciones para corregir unos déficits, que apenas empezaban en el 2003, “Alemania y Francia bloquearon su implementación, conspirando para rechazar la recomendación de la Comisión”. Hay países y países. Cuestión de clase.

Estos fallos para cumplir con los recortes fijados ocurren en el país que tiene por ministro a Wolfgang Schäuble, que dice que “la gente que cree que se puede generar crecimiento sin recortes no ha aprendido nada de la crisis”.

Eso es coherencia, sí señor. "Tú, (España, Italia...) haz lo que yo te digo, no lo que yo hago". El mismo que dice quela única receta es cortar gasto público y un mercado laboral más flexible que darán un incremento en el consumo y en la confianza de los inversores”. 

Después de 236 años de economía de Smith, Ricardo, Marshall, Schumpeter, Keynes, Friedman…la única solución a una crisis es recortar gastos.

En este sistema absurdo en el que vivimos es imposible que el PIB crezca sin gastar, sin endeudarse. Alguien tiene que estar siempre endeudado.

Si se quiere, el sector público de cualquier país monetariamente soberano tiene la capacidad de endeudarse en su propia moneda casi ad infinitum y estimular el crecimiento mediante su política monetaria y fiscal (EEUU, Japón, Canadá…) Esto no es posible en un país que no es soberano monetariamente. Así, España carece de las herramientas para salir de la crisis. Si encima tiene un déficit por cuenta corriente, o el sector público o el privado tienen que pagarlo.

Si el sector público tiene un límite de gasto del 3% (o del 0% según el nuevo Tratado), será el sector privado el que tenga que gastar y endeudarse. Pero existe un límite al endeudamiento privado. El descontrol político-financiero-regulador y la ignorancia ciudadana de la pasada década hicieron que las familias ya alcanzaran ese límite. El resultado es que contraen su consumo y la crisis aparece.

Las crisis desde 1971 se han resultado con más endeudamiento privado. Por eso esta crisis es diferente. El sector privado ni quiere ni puede endeudarse ahora. Es imposible que el PBI crezca. Es imposible la recuperación económica. Por eso la respuesta de los gobiernos es, como ya hemos dicho, imponer más impuestos, penalizar su ahorro y camuflar la situación real de las entidades financieras.

Este es el momento en el que la UE está ahora. La financiación al sector privado cae…

 

Se busca reducir el gasto público y que el PIB crezca a la vez. Esto es imposible y no lo dice este servidor, el Banco de España también. El resultado es la contracción del PIB de la UE en el cuarto trimestre de 2011 por primera vez desde el 2009.

Así, en Italia el consumo privado en comida cayó en enero pasado a niveles de 1981, la compra de vehículos a niveles de 1985 y la producción industrial cayó un 5% en un clima de paro general del 8.6% y del juvenil del 30%. Italia ya está en recesión. Si se añade que el Gobierno italiano aprobó medidas de recorte, a nadie debe sorprender el descenso del PIB del 0.2% y la previsión de decrecimiento del 2.2% para el 2012.

En Irlanda, el país que con más fervor adoptó los recortes, el PIB está en caída libre…

 

…igual en Portugal, que ha aplicado todas las recetas de ajuste que les han impuesto y lo único que ha conseguido es que su déficit se haya triplicado en febrero…

 

La única que se salva es Dinamarca que aprobó medidas de ajuste y estímulo fiscal…

 

En España, descenso del 0.3% del PIB en el cuarto trimestre de 2011, con 2.9 puntos de caída de demanda interna. Descenso de la remuneración de los salarios, descenso del consumo…

 

Las cifras para el 2012 no pueden ser peores…

 

Consolidación fiscal supone reducción del gasto público, que añadido al descenso del consumo privado (60% del PIB) lleva inexorablemente al desplome del PIB.

Si por el lado de la demanda la situación se agrava, por el de la oferta es peor…

 

Industria y el sector Servicios han sufrido las mayores caídas en el cuarto trimestre de 2011 desde el 2009.

El argumento a favor del ajuste es que cuanto menor sector público mejor, que los países del sur han gastado por “encima de sus posibilidades” y que reducir el déficit lleva al aumento de la confianza de los mercados, que animara la inversión privada.

Esta argumentación es falsa. El sector privado puede asignar los recursos tan mal como el público, Italia aún tiene un superávit primario, España tenía superávit público cuando Alemania incumplía el límite del 3% y a los mercados le importa poco si España cumple con el 3% o no para invertir en el país. 

¿Y por qué el 3%? ¿Por qué hay que conseguir el 3%? Ningún estudio dice que con un déficit del 3%, el PIB, el empleo, la producción industrial o el bienestar de los ciudadanos va a crecer. Como Muysken y Van Veen demostraron, el 3% de límite del déficit no tiene ningún fundamento económico. Conseguirlo no garantiza nada.

Esto no significa que las administraciones públicas no tengan que recortar gastos o que el descontrol publico esta permitido. En absoluto. Deben recortar todo el despilfarro de décadas de descontrol.

 

Pero solo con recorte no se sale de la crisis. Es necesario un cambio de todo el sistema político, judicial, al modelo económico, al de organización del país, el educacional… Nos enfrentamos ante una década perdida al carecer España de las bases para crecer por encima del 2.4%. Esta generación ya está perdida. Solo queda intentar salvar a la próxima.

El problema es que ni en España ni en la UE hay interés por este cambio porque supone cuestionar lo que hemos estado haciendo desde 1978 en el país y en la UE.  

Como siempre depende de ustedes qué creer.

El que entienda lo que está ocurriendo y lo que viene, mejor que haga las maletas.

 

Sobre Alemania, Europa y España

Sobre Alemania, Europa y España

Recojo este artículo de Rafael Poch publicado en su blog del Diario La Vanguardia que para mí explica mucho de las cosas que están pasando en Europa y en España. Es un análisis muy profundo, que no se dedica a insultar a los alemanes ni a ensalzarlos (imagen de marca a la que muchos ahora se arriman). Me parece muy bueno.

Se titula:
El fraude del modelo alemán y el mito de su “proyecto político

 
Rafael Poch | 03/02/2012

En la Europa de hoy, más que problemas de naciones torcidas, hay un problema internacional de estupidez

Cada día se habla de Alemania de forma más contradictoria. Por un lado se murmura contra su “proyecto europeo”, por otro se elogia su “modelo”. Está claro que ésta contradicción se resolverá en un sentido o en otro, según evolucione la eurocrisis. Es decir, probablemente no evolucionará bien para el prestigio de Alemania. Pero quedémonos en el día de hoy.

Por un lado se critica la doctrina alemana de que la crisis es “crisis de deuda de algunos países” y no, “crisis de un sistema internacional en el que todas las miserias están interrelacionadas y que fue desencadenada por un sector financiero que campa a sus anchas”, por ejemplo. Se maldice también su receta, basada en la austeridad unilateral, que empeora las cosas en los países endeudados de Europa, en lugar de intentar ajustar los desequilibrios internos en la zona euro y poner al Banco Central Europeo al servicio de lo público.

 Se desconfía también de los sospechosos conceptos introducidos por la canciller alemana, como la “Marktkonforme Demokratie”, la “democracia acorde con el mercado”, una democracia adjetivada que Merkel acuñó el uno de septiembre en una entrevista radiofónica en la que dijo:  “Vivimos en una democracia parlamentaria y, por tanto la confección del presupuesto es un derecho básico del Parlamento, pese a ello vamos a encontrar vías para transformarla de tal manera que pueda concordar con el mercado”.  Esa presunta “nueva democracia” ya está implícita en la llamada “regla de oro”, porque al meter el tope de gasto y endeudamiento en la constitución, el dogma neoliberal se hace ley suprema y las políticas neokeynesianas poco menos que ilegales.

La guinda de este despropósito la ha puesto esta semana la pretensión alemana de nombrar un “comisario” europeo que gobierne económicamente a Grecia, restándole a ese país devastado su última apariencia de soberanía. Alemania “no debería ofender”, ha dicho el canciller austriaco, Wernar Faymann. “El mayor país de Europa debería ser más cuidadoso”, ha añadido el ministro de exteriores de Luxemburgo, Jean Aselborn.

Murmullo y elogio

Pero junto a este murmullo de desagrado, que evidencia el creciente aislamiento de Alemania en Europa, se sigue citando a ese país como modelo. El Presidente francés, Nicolas Sarkozy, enarbola incluso la ejemplar bandera de su vecina como recurso electoral para las presidenciales de abril. “Apoyamos y vamos a estar a la cabeza” de la doctrina anticrisis alemana, ha dicho Mariano Rajoy en su primera visita a Berlín.

Esta situación evidencia hasta qué punto es actual, y esquizofrénico, el “modelo alemán” y su “proyecto europeo”. Pero, ¿qué hay detrás de esos clichés?.

Evidentemente estaría muy bien, por ejemplo en un país como España, aprender de lo mucho virtuoso y valioso que hay en cualquier otro país. En el caso de Alemania la lista salta a la vista: no han tenido burbuja inmobiliaria interna, conservan un tejido industrial sólido, son un país europeo aún capaz de fabricar, tienen una particular propensión al ahorro, mantienen un consumo familiar que no ha estado basado en el endeudamiento, disponen de una administración federal pequeña, eficaz y bien coordinada con la de los Länder, de un empresariado más responsable y un trabajo más dignificado cuyos sindicatos tienen una considerable participación en las decisiones empresariales; practican una menor destrucción del paisaje y del entorno natural hacia el que tienen mayor sensibilidad: no se puede construir cualquier cosa en cualquier lugar para enriquecer al alcalde o al promotor ( su pariente); dedican una atención verdaderamente ejemplar, tanto a nivel federal como regional, hacia los temas de educación, que pueden decidir elecciones (las últimas de Hamburgo) y cuyo sistema –desde los colegios hasta las universidades- es público en más de un 90%. Por esa misma razón, el presupuesto educativo es el único que no ha sufrido recortes en la actual crisis…  Lamentablemente no es de esa larga y obvia lista, a la que podríamos añadir mucho más, de lo que se habla cuando hoy se menciona el “modelo alemán”. Lo que se vende como modelo es, sobre todo, el ajuste neoliberal y antisocial realizado en los últimos veinte años en Alemania, en condiciones y plazos bien diferentes a las de la Europa del sur.

Alemania no está mejor porque “hizo antes los deberes” (¿quién pone esos “deberes”?, ¿quién es el maestro?), es decir porque hizo un ajuste antisocial adverso a los intereses y las condiciones de vida y trabajo de la mayoría antes que otros. En realidad Alemania llegó mucho más tarde al ajuste neoliberal que Estados Unidos y el Reino Unido comenzaron con Reagan y Thatcher  a finales de los setenta. Fue de los últimos en “hacer los deberes” en Europa. La verdadera película es otra.

Crisis por una reunificación política

Alemania tuvo una crisis en 1990, ligada a su anexión de la RDA, cuando, por razones políticas optó por prometer prosperidad inmediata a 16 millones de alemanes del Este mediante el establecimiento de la paridad entre el Deustche Mark y el marco del Este, metiéndose con ello en un agujero económico, que otra fórmula menos abrupta y efectista habría evitado. A corto plazo fue como si a los alemanes del Este les hubiera tocado la lotería. Gracias a la expectativa de los “paisajes floridos” prometidos por el canciller Helmuth Kohl se disolvieron los programas y discursos, mayoritariamente verdes y socialistoides, que manejaban los líderes civiles de la RDA; escritores, intelectuales y disidentes. Kohl y su CDU, que estaban de capa caída en 1990, recibieron la mayoría de los nuevos votos del Este y se mantuvieron en el gobierno ocho años más, hasta 1998. En ese sentido la reunificación fue una anexión a la medida de la derecha política alemana: una nueva revolución fallida que añadir a la historia nacional.

Pero a medio y largo plazo aquella fiesta política capitalizada por los conservadores, determinó una seria crisis de digestión. El  precio fue un duro lastre para la economía alemana, con mucho paro y casi total desindustrialización del Este. Se estima que el coste de la reunificación, tal como se hizo por imperativo político, fue de un billón de euros. El euro fue la salida de la crisis: la moneda única configuró enormes ventajas para la exportación alemana en su principal mercado.

Euro como solución

Gracias al euro (virtual en 1999, efectivo en 2002) Alemania “salió de la crisis” de la reunificación, una crisis creada porque el imperativo político de mantener a Kohl y su CDU ocho años más en el gobierno se puso por delante de la estricta racionalidad económica, para escándalo del Bundesbank de entonces. El ajuste antisocial aplicado en 2003 con la llamada “Agenda2010”, a cargo de los socialdemócratas, no tuvo apenas repercusión en el crecimiento. En 2007 The Economist cifró esa repercusión en un 0,2% del PIB. Fueron sobre todo el euro y el estancamiento salarial -que restó competitividad a sus competidores europeos- los que hicieron supercompetitivos los productos alemanes en Europa. Hoy se dice que fue el tardío ajuste neoliberal la clave del éxito y que con él otros saldrán del agujero en Europa. Y dicen que Alemania es modelo por que tiene “poco paro”.

No hay modelo, sino diferencia

Pero en Alemania se trabaja hoy, “con poco paro”, prácticamente el mismo tiempo que cuando había “mucho paro”: lo que ha cambiado ha sido el reparto de ese tiempo de trabajo y la contabilidad del desempleo. Mediante trucos contables se ha barrido más de un millón de parados debajo de la alfombra. Al mismo tiempo donde antes trabajaba uno en condiciones decentes, ahora trabajan más, y muchos de ellos en condiciones precarias.

En Alemania hay 8,18 millones de personas en trabajos temporales, a tiempo parcial, minijobs y “autónomos precarios”: el 75% de los nuevos empleos que se crean pertenecen a esta categoría. En Alemania hay “poco paro” porque se ha creado un “segundo mercado de trabajo” que es más pariente del desempleo, que puente hacia un trabajo decente del que poder vivir sin caer en la pobreza. En un país que era laboralmente confiado, se ha instalado la inseguridad. Y en un país que era socialmente más nivelado que la media europea, se ha disparado una desigualdad de tipo estadounidense: el 1% más rico de su población concentra el 23% de la riqueza, y el 10% más favorecido el 60% de ella, mientras la mitad de la población sólo dispone del 2% (cifras de 2007, que casi calcan las de EE.UU del mismo año).

Contabilizando todo eso, es verdad que en Alemania hay menos paro que en España (en algunas zonas de Baden-Württemberg incluso casi hay pleno empleo sin trampa), de la misma forma que hay menos paro en el País Vasco que en Extremadura o Andalucía, lo que nos lleva a la banalidad del descubrimiento de la diferencia.

Alemania tiene menos paro, por todo lo anterior, y también porque es diferente: porque tiene una estructura económica particular: industrial, exportadora, con fuertes empresas medianas y pequeñas que son líderes mundiales, con una intensa participación laboral en las empresas y también con grandes consorcios multinacionales. Es un país con una sola cosecha, con una sociedad que tiene su propia mentalidad, como cualquier otra. Lo que allí se ve como cualidad, en otros lugares es defecto, y viceversa. Transplantar mecánicamente sus recetas –y precisamente aquellas que han hecho perder a Alemania muchas de sus virtudes-  sin atender a las diferencias estructurales, es tan ridículo como pretender convertir Andalucía en un País Vasco. En el País Vasco también hay industria y menos paro que en el resto de España, y una administración eficaz y menos corrupta que en el Levante.

 No hay “proyecto alemán”

A Alemania se le pide liderazgo en la eurocrisis, y es natural porque es la primera economía de Europa y la nación más poblada. Pero Alemania no tiene “proyecto europeo”. Mientras se agitan todo tipo de fantasmas sobre su pretendido “dominio”, la simple realidad es que Alemania no sabe qué hacer con esa responsabilidad y sus políticos no parecen preparados para asumirla. Su tradición nacional hacia Europa no es precisamente ejemplar -¿que nación europea lo es, por otra parte?- y además es un país particularmente provinciano, sin experiencia colonial, con una tradicion nacionalista que tiende más al racismo que al universalismo como decía Heine, con problemas para ponerse en el lugar del otro y que durante el medio siglo de posguerra tuvo su soberanía hipotecada por los resultados de su desastrosa segunda guerra mundial, soberanía y que apenas ahora comienza a estrenar en el mundo. En esas condiciones y circunstancias, Alemania hace lo que todos en Europa: política nacional.

El “proyecto europeo” de Merkel no va mucho más allá de ganar las próximas elecciones generales en Alemania, o, como dice, “que Alemania salga fortalecida de la crisis en el G-20”. Su “visión” no alcanza mucho más allá de otoño de 2013 y en ella Europa es, ante todo, un asunto de política interna: demostrar firmeza a su electorado que cree que Alemania es el pagador de una Europa endeudada, asunto en el que su país no tiene la menor responsabilidad. El proyecto político de Merkel es poder repetir en la campaña electoral de 2013 lo mismo que dijo a los alemanes en su último mensaje de fin de año: “tenemos menos paro que hace veinte años, a Alemania le está yendo bien”. Para eso basta con mantener estable la situación actual.

Eso quiere decir; en primer lugar mantener las exportaciones alemanas, favorecidas por un euro barato, confiando en que no haya un enfriamiento global que impida seguir compensando la caída de ventas en el sur de Europa con los incrementos de la demanda en China, Estados Unidos, Rusia, etc., porque tal enfriamiento derribaría el actual “milagro” como un castillo de naipes y sumiría a Alemania en una crisis seguramente peor que las meridionales pues su potencial autárquico es menor.

En segundo lugar, mantener su coalición de gobierno, que incluye cohabitar con el FDP, un partido muy sectario, convertido en marginal y extraparlamentario por los sondeos, pero que determina mucho, y mantener a raya a los machos de la CDU-CSU que podrían soñar con arrebatarle el liderazgo. Y en tercer lugar, mantener el nacional-populismo que marcan la prensa más retrógrada y cierto discurso empresarial: el mito de la nación virtuosa que debe enseñar a vivir a los manirrotos europeos, los perezosos griegos, los sensuales franceses y los demás fantasmas del panteón de complejos nacionales.

Mantenido todo eso, que la periferia europea se desmorone y se vaya al infierno, es un dato periférico para lo principal, que es 2013. Incluso cuanto mayor sea la ruina ajena, más se incrementará la diferencia de Alemania con la periferia, lo que alimentará el temeroso consuelo de su población que hoy sostiene el consenso esencial en materia de crisis: “por lo menos a nosotros no nos va tan mal”.

Alemania no es lo peor: lo peor es España

Se dirá que todo esto es necio, y lo es, pero no es lo más necio: lo más necio es lo nuestro.

Si en la línea alemana hay por lo menos una lógica político-exportadora, que podíamos calificar de irresponsable, temeraria y corta de miras, ¿cómo calificar el disciplinado seguidismo masoquista de los gobiernos de Francia, España y los demás, que ni siquiera defienden vanos intereses nacionales y consienten una política que incrementa su crisis?

En España ni siquiera ha habido un “mea culpa” por el ladrillo. Ningún aeropuerto inútil o destrucción del litoral ha llevado a nadie a la cárcel. Al revés, el discurso político del actual partido del gobierno reivindica aquella “etapa de crecimiento”, que el actual partido de la oposición nunca puso en cuestión.

No sabemos si hay un “plan” para esta crisis, más allá de la evidente voluntad de aprovecharla para acabar con el desmonte del Estado social y del consenso europeo de posguerra, pero hemos de ponernos de acuerdo en una cosa: en la Europa de hoy la estupidez es internacional.

Frente a la división de una Europa en países virtuosos y manirrotos, que pretende disolver problemas sociales en cuestiones nacionales, hay que constatar la absoluta unidad de la estupidez europea como primer paso del internacionalismo ciudadano.

Y una cosa más: los reyes son los padres.

Los “mercados” son los bancos

Dicen por doquier que hay que ayunar y matar a la abuela porque es improductiva, que hay que ponerse los pañales para ir al trabajo bien disciplinado e intimidado por el paro y aceptar injusticia y explotación en nombre de la “competitividad”, porque así lo exigen “los mercados”. Dicen  que “los mercados somos todos”. No, los mercados son quienes los gestionan y los manejan: son los bancos, los fondos de inversión, las agencias de calificación, etc., etc. Si los reyes son los padres, los mercados son los bancos. Así, cuando alguien le diga que hay que hacer algo, “porque lo exigen los mercados”, échese la mano a la cartera porque se la están robando.

Otro palo a la España que madruga

Otro palo a la España que madruga

Todos los artículos de prensa que analizan la reforma laboral se centran bastante en los efectos puramente laborales, pero este artículo me parece más interesante, porque va más allá. Lo reproduzco íntegramente. Está publicado en el blog de Nuño Rodrigo en el periódico económico Cinco Días, con fecha de 13 de febrero de 2012.

   

La tan esperada reforma laboral ha traído muchas novedades, y durante las próximas semanas los análisis sobre el mercado de trabajo inundarán la prensa, especializada y no tan especializada. Análisis teóricos que de poca utilidad serán al español de a pie, tanto al que tiene la suerte de tener trabajo, como el que suscribe estas líneas, como al que no.

El mensaje, en todo caso, es claro: para los que madrugan, trabajan y, si pueden, se dan un pequeño homenaje, cuidado. Además de subidas de impuestos, recorte de servicios sociales y demás lindezas de la crisis, este lunes viene con un miedo renovado a perder el empleo. Se puede despedir con 20 días por año en cualquier momento. Y amenazar con ello si el trabajador no se aviene a bajarse el salario. Una cuestión que, sí, podrá recurrir al juez. Pero el mensaje es cristalino.

Por otra parte, para los parados poca novedad. La reforma insiste en el modelo actual, al no tocar la temporalidad -salvo al recuperar la inane prohibición de encadenar contratos durante más de dos años-, puerta de entrada para la mayor parte de los parados. Su expectativa de encontrar empleo seguirá siendo vía contratos temporales. Si se puede seguir contratando a coste de despido cero, la rebaja del coste a 20 días (o 33, según las circunstancias) difícilmente hará que se hagan más contratos indefinidos. (Aquí, un análisis de Luis Toharia sobre la temporalidad).

Y éste es el principal problema, a mi juicio, del mercado laboral español, amén de uno de los principales argumentos bajo los que se defendía la necesidad de una reforma laboral. Trabajadores poco formados que entran en la rueda de los contratos temporales, un círculo vicioso de pocas perspectivas, poca implicación y poca productividad. 

El efecto a corto plazo de esta reforma será negativo para la economía. La sensación de inseguridad extrema ya presente en el consumidor/trabajador se agudizará. En un contexto de sequía casi total de crédito, restricción brutal del gasto público y recesión en nuestros principales socios comerciales, la recesión va a ser muy profunda. Por eso de crear empleo, mejor ni hablamos.

2012 nos empezará a enseñar si la reforma realmente permite mejorar la flexibilidad interna de las empresas, que es uno de sus objetivosmás loables (yo creo que es mejor renunciar al 10% del salario que dejar en la calle al 10% de la plantilla) o, por el contrario, los empresarios prefieren acogerse al despido objetivo y seguir ajustando por la vía del despido. Desde luego, si algo va a sobrar este año son "causas objetivas". 

Quizá me equivoque. Hay aspectos de la reforma que no van tan mal encaminados. Pero creo que no resuelve el problema principal, la citada dualidad, y está por ver si realmente el cambio en la negociación colectiva o en el sistema de formación flexibiliza el mercado de trabajo. Pero lo que es más preocupante, no parece que vaya a ir acompañada de otras medidas destinadas a mejorar el modelo productivo. Y no hablo de grandes proyectos de política económica; ni siquiera en aspectos de los que el propio Gobierno hace bandera. Porque, si de estimular a los emprendedores creadores de empleo se trata, ¿por qué no han pensado en que una empresa con dos trabajadores pague más impuestos que una multinacional de las que despide trabajadores de 5.000 en 5.000? O, si se trata de estimular la movilidad geográfica, ¿por qué este Gobierno subvenciona la compra de casa y no su alquiler?

Parece que cada día lo olvidemos un poco más, pero los grandes culpables de los cinco millones de parados no son los sindicatos, ni Díaz Ferrán, ni las leyes laborales, ni Zapatero ni los banqueros. Lo que nos ha llevado aquí ha sido una brutal burbuja inmobiliaria. La asignación de los recursos del país (capital, trabajo y esfuerzo empresarial) a una actividad, la construcción de casas donde sea y como sea, que había perdido cualquier atisbo de sentido económico. 

 

 

 

¿A quién nos parecemos más, a Baviera o a California? Contradicciones entre la integración económica y la integración cultural.

¿A quién nos parecemos más, a Baviera o a California? Contradicciones entre la integración económica y la integración cultural.

Se habla mucho de la contradicción entre democracia y mercados; entre política y economía. Pero no se cita otra paradoja que puede tener grandes efectos a largo plazo en la definición de las relaciones internacionales de toda índole. La importancia que tiene Internet en la fijación de espacios culturales homogéneos en torno a una lengua y la profundización de las divisiones respecto de otros espacios culturales diferentes.

 Asistimos a una gran contradicción. La integración económica y la integración cultural van por caminos distintos. Las nuevas tecnologías han venido a subrayar este divorcio de manera exagerada. En la denominada sociedad del conocimiento, los espacios de integración cultural resaltan todavía más las divisiones lingüísticas entre naciones.

 Si España es una nación europea y sus intercambios económicos son mayoritariamente con Europa, sin embargo, desde el punto de vista cultural España es una nación americana o, incluso, un Estado más de los EEUU antes que un Estado miembro de la Unión Europea, si a los efectos meramente culturales nos remitimos. Somos más California que Baviera, al menos como estado mental.

 El ejemplo lo he comprobado en mi propia tesis doctoral. Esta tesis, cuyo título no voy a reproducir ni a tratar, la ha publicado la Universidad Complutense de Madrid en su página web. Observo que ha sido descargada por numerosos usuarios en España, pero observo también con orgullo que en segundo lugar, lo ha sido en ¡los Estados Unidos! Y en tercer lugar, en México. Pero lo curioso es que detrás de otras naciones iberoamericanas aparecen Rusia y Japón entre las más demandantes de mi trabajo, antes de llegar a los primeros países de la UE en los que más me han leído, Italia (proximidad lingüística) y Reino Unido, con tan sólo 8 descargas cada uno.

 Este hecho aparentemente anecdótico nos muestra que Internet relativiza las distancias físicas e incrementa las culturales, con los correspondientes efectos que esto puede tener en el ámbito político y estratégico. Que España mentalmente esté más cerca de Buenos Aires, México DF o de Los Ángeles antes que de París o de Munich, seguro que ha de provocar algún efecto político a largo plazo. Tiene que tenerlo. Que Londres esté más cerca de Sidney que de Bruselas ya lo está teniendo en el momento actual.

 Es cierto que el intercambio de bienes sigue siendo más poderoso que cualquier intercambio de servicios y la proximidad geográfica en este caso cuenta. Podemos llevarles pepinos a los alemanes antes que a los norteamericanos. Sin embargo, las alianzas estratégicas, la firma de contratos y las decisiones de inversión pueden venir fuertemente marcadas por las solidaridades culturales.

 Un dato: las filiales de empresas multinacionales de los EEUU son las que más PIB aportan a nuestro país después de las francesas, por delante de tachán tachán: las alemanas (INE,2009). Los franceses son los que más pasta generan en España y los segundos son los americanos. Proximidad geográfica evidente en el caso de los primeros, ¿creciente proximidad cultural en el caso de los segundos?

 El fallo de la integración europea no es económico, ni político, sino cultural. Son las diferencias culturales las que impiden las solidaridades entre pueblos, los intercambios y las redistribuciones espontáneas. Internet y la crisis económica actual no van a hacer otra cosa que profundizar esta tendencia cada vez más.

 

 

Análisis de la situación de España ( DAFO)

Análisis de la situación de España ( DAFO)

Foto tomada de El País Semanal de 11-12-2011.

DAFO: Debilidades, amenazas, fortalezas, oportunidades de España

 Si tuviésemos que realizar un DAFO para un análisis estratégico de la situación de España, de manera sumaria podríamos argumentar.

 Debilidades

 Ausencia de un tejido industrial exportador y competitivo en el comercio mundial. Un problema de décadas, cuando no de siglos. Pero algo muy chungo en una economía totalmente globalizada.

 Cultura centrada en las relaciones, las posiciones y las influencias, antes que en la innovación y el trabajo (sociedad cortesana heredada).

 Visión cortoplacista, nefasta para las inversiones de calado (ciencia, técnica=industria competitiva)

 Gravísimo desprestigio de la clase política.

 Falta de autocrítica empresarial.

 

Amenazas

 La política de austeridad puede llevar a una descapitalización nacional: pérdida de una generación de técnicos especialistas para siempre, pérdida de la educación futura, retroceso en la poca innovación que se ha acumulado a lo largo de la última década.

 Peligro de pérdida de cohesión social, destrucción de la clase media, conflictividad social, procesos revolucionarios, salidas populistas, guerra civil.

 

Peligro de penetración de potencias hostiles al sistema democrático y nuestro código de valores.

 Emigración selectiva, después masiva. Despoblamiento del país.

 

Fortalezas

 

Formación de la población. Posibilidad de que los emigrantes cualificados retornen algún día e inicien la senda de la industrialización definitiva de España (después de tres siglos).

 Gran capacidad de improvisación. Proporcional a la falta de visión a largo plazo, existe una excelente capacidad de gestión de las urgencias.

 Gran prestigio del sistema democrático, a pesar del desprestigio de la clase política. Capacidad de la sociedad española para alcanzar consensos. Miedo subconsciente a la “guerra civil”. Resolución civilizada de los conflictos.

 Mayor prestigio de España fuera de Europa: Iberoamérica, EEUU y mundo árabe. España es un enano político en Europa pero un gigante cultural en el mundo.

 

Oportunidades

 A la fuerza ahorcan: necesidad de diseñar el futuro socio-económico de España de una vez por todas.

 Posibilidad de contactos comerciales en un mundo de habla hispana creciente y en un mundo árabe tendente a la democratización y a la aparición de nuevas clases medias.

 Necesidad del mundo anglosajón de fijar contrapoderes al futuro bloque continental Euroasiático (Alemania y satélites+Rusia)

Futuro terrible según Niño Becerra

Futuro terrible según Niño Becerra

Santiago Niño Becerra plantea un futuro horrible basado en tres premisas:

- La mejora de la productividad es tan alta que no es necesaria la mayor parte de la mano de obra.

- El exceso de producción se ha consumido a través del endeudamiento.

- Las materias primas son limitadas y vamos a una situación de gestión de la escasez, cuando no de la miseria.

Sin embargo, en su análisis faltan, desde mi punto de dos elementos:

- La capacidad tecnológica que permite sustituir unas materias primas por otras y procesar las que hay de modo más eficiente.

- La importancia del conflicto. Es imposible que de forma permanente se produzca un empobrecimiento generalizado de todas las poblaciones sin llegar a situaciones de conflicto bélico y revoluciones, con la correspondiente redefinición del mundo que suelen suponer estos episodios. Y este es un escenario muy probable con el que no cuentan los analistas.

 

Reproduzco el texto que ha publicado Santiago Niño Becerra (Catedrático de Estructura Económica en la pág. web http://lacartadelabolsa.com/leer/articulo/2000_light_years_from_home

 

 

 

 

"Seguro que se han dado cuenta, pero vamos a exponerlo: para que no haya dudas.

Tras el estallido en 1929 de la Depresión, debido al agotamiento del modelo en uso, se diseñó un modelo que se basaba en tres elementos: dar por supuesto que la cantidad de recursos era ilimitada y así iba a seguir siendo, que la capacidad de consumo de todo por parte de todos era infinita, y que había que emplear todos los recursos productivos de los que en todo momento se dispusiera. El pistoletazo oficial de salida fue la Guerra de Corea, y la cosa funcionó muy bien hasta que quedó claro que la divisa con la que se pagaban los sueños no valía ni el papel en el que estaba impresa.

Llegados ahí había dos posibilidades, o se refundaba todo el modelo desde dentro y desde sus cimientos, o se emprendía una huida hacia adelante a través de la fórmula mucho-más-de-lo-mismo. Lo primero hubiese supuesto un proceso largo, con sacrificios, molesto, muy molesto; lo segundo suponía apostar contra el futuro, prometer la Luna, e ir a mejor durante bastantes años. Claro que con la primera opción ya habríamos resuelto los problemas del modelo, y con la segunda aún no hemos empezado. Ya, ya, la primera opción es de entes lógicos e inteligentes, y la segunda de entes ilógicos y estúpidos, como los humanos.

Hoy estamos en el inicio del diseño e implementación del modelo nuevo, diseño y sustitución porque ya no es posible arreglar nada debido a que a las ruedas de la economía mundial ya se le está viendo el tejido que sostiene a la goma de rodadura. Ahora va a tocar descender a los infiernos, retroceder Kms. en los avances sociales conseguidos; va a tener que contempalrse que la inmensa mayoría de una población numéricamente desbocada se empobrezca o se empobrezca más; se va a tener que trabajar simplemente para recomponer, no para avanzar, sabiendo que estos padecimientos no van a suponer una futura mejora generalizada ya que están orientados a la mera supervivencia mientras se va construyendo una nueva estructura en la que muy pocas personas, muy buenas, van a ser necesarias.

Ahora toca a la mayoría ir a menos porque es imposible que esa mayoría continúe yendo a más debido a la escasez de recursos y a la mejora constante de la optimización que esa escasez supone … porque, al agotarse, el Estado de Bienestar en el que la economía entró en los años 30 ya ha concluido, y ahora corresponde la reorganización de todo el proceso tomando como referente la realidad de la escasez, no el supuesto de la abundancia.

Para ‘seguir con lo mismo’, para continuar ‘haciendo las cosas de la misma manera’ cuando la banda de rodadura de las ruedas ya estaba lisa como un papel, la humanidad se dedicó a comerse el futuro a base de crediticiar ese consumo creando una cosa denominada deuda que había que pagar, aunque queriendo ignorar si su pago podría abordarse. Y, encima, con esa humanidad creciendo muy por encima de las necesidades de factor trabajo y de la capacidad de crecimiento planetaria. Y no, no es una crítica: somos humanos: entes ilógicos en el estadio de la evolución en el que nos hallamos.

Insisto. En base a lo que se ha estado concediendo a la población, en base a lo que se ha estado permitiendo a la ciudadanía, en base a las promesas que se han estado haciendo a la gente, el lugar hacia el que vamos es horroroso: penurias, escasez, falta de expectativas, esperanzas centradas en no empeorar. En otra época y adaptando las circunstancias, algo así es lo que llevó a que casi 50 millones de europeos emigrasen a América entre 1860 y 1910: aquí sobraban, no eran necesarios; el problema es que ya no hay ninguna América a la que ir, independientemente del coste que supusiese llegar y del coste que implicase quedarse.

Insisto más. En estos quince años pasados entre 1992 y 2007 nos han estado diciendo que todo era posible, que había que tener de todo en cada momento para ser feliz, que quienes producían todo eso y lo financiaban tenían que hacer lo que fuese preciso para que esa cadena no se detuviese jamás, y que los Estados debían contribuir a lubricar los engranajes para que el movimiento siguiese adelante. Bien, pues todo eso ya ha dejado de ser así.

De conseguir la felicidad nadie habla a no ser para decir que es un sentimiento que nada tiene que ver con el PIB per cápita, que fabricar hay que fabricar sólo lo necesario, y que los Estados deben contribuir a que quienes tienen que hacer lo necesario para que lo anterior se lleve a término contribuyan. Del todo al muy, muy poco. Del todos al algunos. De ‘¡adelante!’ a ‘muévase quien sea imprescindible que se mueva pero lo menos posible’. Del ‘pide lo que quieras porque tienes derecho a ello’ al ‘todo es susceptible de ser recortado’.

Terrible, ya. Ir a menos siempre lo es, pero máxime cuando se sabe que, posiblemente, nadie vuelva jamás a ver aquello que ya se ha ido, fundamentalmente porque, crecientemente, una mayor cantidad de población es menos necesaria. Se dio algo que ahora se quita, más los intereses, claro. Paradise is gone and it will never come back.

“Bell flight fourteen you now can land
Seen you on Aldebaran, safe on the green desert sand
It’s so very lonely, you’re two thousand light years from home”.

“2000 Light Years From Home”, The Rolling Stones, del álbum ‘Their Satanic Majesties Request’ (1967).

¿Del discurso de M. le Président del pasado Jueves en Toulon?. Que ‘solidario’ no quiere decir ser dadivoso con el vecino que tiene problemas, sino que todos los residentes de la finca vayan juntos, como algo sólido y compacto, por el camino que hayan decidido los vecinos que más saben, más potentes son, más guays se ven; y ‘solidario’ será el hacerles regresar al buen camino a quienes se desvíen de la senda indicada convenciéndoles con los instrumentos que sean adecuados. Todo sea por el conjunto, por el ‘sólido’: si uno no cumple, todos van mal; si uno va mal pero cumple, todos van bien. Dijo que la crisis no se va a acabar mañana.

¿Del de Frau Merkel?. Demos un rodeo. El desempleo crece y los resultados de las Bolsas también. Al poder económico sólo le interesa la estabilidad; para que se reduzca el desempleo hace falta que se crezca, cierto: aquí bastante más que en otros sitios. Estabilidad no implica crecimiento, pero sí posibilita hacer negocios y abre puertas a acuerdos: que quienes deben paguen aunque sean otros los que, de entrada, lo hagan: los Bancos Centrales, luego, los Gobiernos (democráticos) ya harán para obtener los dineros pertinentes: a través de llevar a cabo los recortes necesarios para cuadrar las cuentas -de ahí que la ‘Unión Fiscal’ sea esencial-; recortes: crecer más -lo suficiente- ya no es posible. ¿Se entiende mejor ahora lo de ‘solidario’?.

El futuro es oblicuo, sesgado. Algunos, pocos, generarán PIB: el necesario; otros algunos colaborarán. Pero no será suficiente para ‘vivir bien’ tal y como la mayoría aspiraba a volver a vivir.

Dice Frau Merkel -ahora- que vienen años de dificultades, para la mayoría, muchos años, incontables; y sin alternativa. Y que el camino es la Unión Fiscal, la estabilidad, no la redistribución, ni la reducción de la pobreza, ni siquiera conseguir la igualdad de oportunidades, ni mucho menos la progresividad. Todo eso ya fue aparcado en Maastricht: no es un objetivo, sólo la estabilidad a fin de posibilitar los negocios posibles y optimizar los procesos necesarios. Una estabilidad en la que quienes no cumplan paguen. Quienes no cumplan: países, regiones, municipios, …"

“It’s so very lonely, you’re two thousand light years from home”.


Santiago Niño-Becerra. Catedrático de Estructura Económica. IQS School of Management. Universidad Ramon Llull.

Las dos Europas y los efectos en la geoestrategia

Las dos Europas y los efectos en la geoestrategia

Vivimos tiempos de grandes cambios. La economía está acelerando un proceso que ya había mostrado algunas señales. El eje Berlín-París se muestra cada vez más desnudo. Se han eliminado las molestas hojarascas institucionales comunitarias y se muestra el poder tal como es, frío acero. Existen dos Europas que alcanzarán rango institucional, una céntrica y otra periférica. En el momento actual se hace un análisis económico que es lo que más nos duele, especialmente cuando se tienen casi cinco millones de parados. Sin embargo, cabe un análisis en clave de relaciones internacionales. Toda esta situación va a llevar a una reordenación estratégica global muy importante.

  •  Una Europa céntrica y económicamente poderosa tenderá a una entente cordial con el gigante ruso, abastecedor energético de última instancia para su prestigiosa industria futura y sus exportaciones.
  • Una Europa periférica y marginada tenderá a labrarse la vida en otros continentes a través de la emigración y a través de los pactos estratégicos. La Europa periférica tenderá a una entente cordial con el mundo anglosajón, cuando no a un proceso de integración cultural desigual (tipo latinos en USA). Esto lo vio J.M Aznar en su día, con dolor de corazón para todos los españoles, que somos europeístas federalistas convencidos (orteguianos, de España como problema y Europa como solución). Curiosamente el mapa se parecerá no al de 1914, ni 1939, sino al de 1808!! (peninsular war).
  • ¿Cómo será la evolución del mundo árabe? Si la evolución es hacia la democracia y la aparición de una clase media y los datos demográficos de algunos países así lo afirman (descenso de la natalidad unido a un aumento del nivel cultural de la mujer, ¡gran Emmanuel Todd!), el crecimiento de estos países puede ser una oportunidad estratégica para la Europa periférica.

 

Sin embargo existe un punto que puede hacer descarrilar esta reordenación: el papel de Francia. Se habla de la importancia de Alemania, pero Francia ha influido en Europa a lo largo de la historia, por el efecto imitación que ejercen sus procesos sociales. Puede ocurrir:

 

  • Francia aguanta el tirón alemán y consigue formar parte del núcleo duro. Se mantendría el análisis de los párrafos anteriores: una Europa norte +entente rusa versus una Europa sur+entente anglosajona.
  • Francia no resiste y se queda fuera. Tendríamos un escenario parecido a las dos guerras mundiales. Potencias centrales+ neutralidad rusa versus Francia+anglosajones. (Dios no lo quiera)
  • Francia estalla. El nivel de desempleo se hace insostenible, el pueblo francés sale a la calle (¡qué distintos somos!) Se derriba el Gobierno. Cae la República. Se abre un proceso revolucionario. Europa entera queda sacudida. El terremoto francés tiene réplicas en otros muchos países. A Alemania se le escapa todo de las manos. Su banca se viene abajo. Se reformulan las instituciones europeas desde cero. Europa se convierte en un Estado Federal.

 Este último escenario no se producirá. Los alemanes, aunque desprecien a los franceses, los necesitan en su tren de alta velocidad.

 Conclusiones:

 

a) En cualquier escenario los españoles siempre somos periféricos.

b) Alemania siempre desequilibra Europa y la destruye por su propio exceso de potencial (incluso aunque sinceramente no lo quiera).

c) Francia es una pieza clave en cómo se decantarán las relaciones internacionales en las próximas décadas.

d) Los países anglosajones (USA+UK+ Commonwealth), tras un período de aislamiento para recomponer sus economías, tendrán que pertrecharse ante el nuevo bloque continental. Los modestos y malolientes PIGS seremos sus cabezas de playa para desembarcos de toda índole.

 A los españoles sólo nos queda mirar hacia América Latina y estudiar muuuuucho inglés.

Los amos del mundo

Los amos del mundo

Este artículo lo escribió Pérez Reverte el 11 de noviembre de 1998, cuando decir todo esto no estaba ni mucho menos de moda. Se ha cumplido punto por punto.

 

Los amos del Mundo
Arturo Pérez- Reverte

(Artículo del escritor español Arturo Pérez-Reverte, publicado en ‘El Semanal’ el 15 de noviembre de 1998, y que ahora, diez años después, parece una visión de Nostradamus).

Usted no lo sabe, pero depende de ellos. Usted no los conoce ni se los cruzará en su vida, pero esos hijos de la gran puta tienen en las manos, en la agenda electrónica, en la tecla intro del computador, su futuro y el de sus hijos.

 Usted no sabe qué cara tienen, pero son ellos quienes lo van a mandar al paro en nombre de un tres punto siete, o un índice de probabilidad del cero coma cero cuatro.

Usted no tiene nada que ver con esos fulanos porque es empleado de una ferretería o cajera de Pryca, y ellos estudiaron en Harvard e hicieron un máster en Tokio, o al revés, van por las mañanas a la Bolsa de Madrid o a la de Wall Street, y dicen en inglés cosas como long-term capital management, y hablan de fondos de alto riesgo, de acuerdos multilaterales de inversión y de neoliberalismo económico salvaje, como quien comenta el partido del domingo.

Usted no los conoce ni en pintura, pero esos conductores suicidas que circulan a doscientos por hora en un furgón cargado de dinero van a atropellarlo el día menos pensado, y ni siquiera le quedará el consuelo de ir en la silla de ruedas con una recortada a volarles los huevos, porque no tienen rostro público, pese a ser reputados analistas, tiburones de las finanzas, prestigiosos expertos en el dinero de otros. Tan expertos que siempre terminan por hacerlo suyo. Porque siempre ganan ellos, cuando ganan; y nunca pierden ellos, cuando pierden.

No crean riqueza, sino que especulan. Lanzan al mundo combinaciones fastuosas de economía financiera que nada tienen que ver con la economía productiva. Alzan castillos de naipes y los garantizan con espejismos y con humo, y los poderosos de la Tierra pierden el culo por darles coba y subirse al carro.

Esto no puede fallar, dicen. Aquí nadie va a perder. El riesgo es mínimo. Los avalan premios Nóbel de Economía, periodistas financieros de prestigio, grupos internacionales con siglas de reconocida solvencia.

Y entonces el presidente del banco transeuropeo tal, y el presidente de la unión de bancos helvéticos, y el capitoste del banco latinoamericano, y el consorcio euroasiático, y la madre que los parió a todos, se embarcan con alegría en la aventura, meten viruta por un tubo, y luego se sientan a esperar ese pelotazo que los va a forrar aún más a todos ellos y a sus representados.

Y en cuanto sale bien la primera operación ya están arriesgando más en la segunda, que el chollo es el chollo, e intereses de un tropecientos por ciento no se encuentran todos los días. Y aunque ese espejismo especulador nada tiene que ver con la economía real, con la vida de cada día de la gente en la calle, todo es euforia, y palmaditas en la espalda, y hasta entidades bancarias oficiales comprometen sus reservas de divisas. Y esto, señores, es Jauja.

Y de pronto resulta que no. De pronto resulta que el invento tenía sus fallos, y que lo de alto riesgo no era una frase sino exactamente eso: alto riesgo de verdad.

Y entonces todo el tinglado se va a tomar por el saco. Y esos fondos especiales, peligrosos, que cada vez tienen más peso en la economía mundial, muestran su lado negro. Y entonces, ¡oh, prodigio!, mientras que los beneficios eran para los tiburones que controlaban el cotarro y para los que especulaban con dinero de otros, resulta que las pérdidas, no.

Las pérdidas, el mordisco financiero, el pago de los errores de esos pijolandios que juegan con la economía internacional como si jugaran al Monopoly, recaen directamente sobre las espaldas de todos nosotros.

Entonces resulta que mientras el beneficio era privado, los errores son colectivos, y las pérdidas hay que socializarlas, acudiendo con medidas de emergencia y con fondos de salvación para evitar efectos dominó y chichis de la Bernarda.. Y esa solidaridad, imprescindible para salvar la estabilidad mundial, la paga con su pellejo, con sus ahorros, y a veces con su puesto de trabajo, Mariano Pérez Sánchez, de profesión empleado de comercio, y los millones de infelices Marianos que a lo largo y ancho del mundo se levantan cada día a las seis de la mañana para ganarse la vida.

Eso es lo que viene, me temo. Nadie perdonará un duro de la deuda externa de países pobres, pero nunca faltarán fondos para tapar agujeros de especuladores y canallas que juegan a la ruleta rusa en cabeza ajena.

Así que podemos ir amarrándonos los machos. Ése es el panorama que los amos de la economía mundial nos deparan, con el cuento de tanto neoliberalismo económico y tanta mierda, de tanta especulación y de tanta poca vergüenza.

La importancia del fracaso

La importancia del fracaso

El refrán de lo que no mata engorda, es cierto. Todo aquello que no nos destruye nos hace más fuertes. Las gripes y resfriados permiten a nuestro sistema inmunitario entrenarse y ser más poderoso. Los momentos difíciles favorecen nuestro temple. Las especies han evolucionado a través del principio de ensayo y error. Las civilizaciones humanas han avanzado a través de saltos tecnológicos cualitativos que en muchas ocasiones han sido el resultado de soluciones a errores previos o, incluso, soluciones anteriormente desechadas por ser consideradas equivocadas.

 De algún modo el fracaso es una escuela de la vida. Normalmente al final gana no el que se pone por delante en el marcador desde el minuto uno, sino el que es capaz de gestionar su propia ansiedad y saber remontar los resultados adversos. Más si la competición es a largo plazo y la vida lo es.

 Dice una canción inglesa “he tenido demasiado éxito y eso trae mala suerte”

 Por eso, en estos días de resaca electoral (hoy es 22 de noviembre de 2011), se me viene a la cabeza lo que me dijo un amigo más bien de izquierdas , en marzo de 2004

 “Este Zapatero es muy sonriente. Siempre le ha ido bien. Todo le ha ido siempre viento en popa. Cuando le vengan mal dadas va a ser la debacle.”

 Tal vez le ha estallado la crisis más grave de los últimos cincuenta años. Tal vez los problemas estructurales de España arrancan de mucho más atrás, de la incapacidad de fijar una estructura industrial estable, moderna y exportadora que produzca bienes para surtir al mercado internacional y generar plusvalías para sostener un sector servicios que genere empleo en el mercado nacional.

 Pero está claro que un hombre que antes hubiese conocido el fracaso hubiese gestionado de otra manera. No se habría rodeado de incompetentes ni aduladores y desde el primer momento hubiese sido más cuidadoso de lo público y más equitativo con lo privado. Hubiese tenido convicciones profundas, bueno en el sentido del verdadero fondo del alma humana, pero no buenista. Luchador pragmático en un mundo donde el mal también existe. Optimista antropológico, pero sabiendo que el mundo tiene dientes y muerde. Soñador de un mundo mejor, pero también conocedor de las miserias de la condición humana. Teniendo al dios del optimismo como fin, pero al dios de la restricción como consejero.

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La paja en el ojo ajeno

La paja en el ojo ajeno

Mirando hacia los demás

 

En esta crisis todos miramos hacia los demás y contra los demás. Nunca nos concentramos en nuestros propios pecados capitales. No existe la autocrítica. Los empresarios contra el gobierno y contra el sector público, porque absorbe recursos que financiarían sus actividades. Los funcionarios contra los banqueros que originaron la crisis y que ahora la repercuten sobre los demás. Los ciudadanos contra los políticos en general. Los del sur contra los del norte. Los del norte contra los del sur.

 Pero:

 - Los empresarios españoles no se preguntan por qué son los menos cualificados de la OCDE. Tal vez sean ellos los que no están ni a la altura de su propio mercado de trabajo ni del mercado global, ¿a qué se han dedicado las organizaciones empresariales y las cámaras de comercio? A hacer lobbismo y a despotricar, pero poco a formar, introducir tecnologías, buscar nuevos enfoques, nuevas culturas de empresa. Siempre mirando hacia los demás, buscando ventajas cortoplacistas. GULA

 - Los funcionarios nos quejamos de que otros han organizado la crisis y que nosotros nos la comemos y que los servicios públicos están en peligro. Pero no nos preguntamos por qué se gestiona tan mal. Por qué se actúa de manera tan ineficiente. Por qué después de tropecientos proyectos de reforma administrativa no se han introducido la gestión por objetivos ni la evaluación del rendimiento. Por qué no hemos intentado eliminar con TRABAJO DURO la imagen social de vagos que tenemos. ¿Por qué hemos llenado de trabas el camino de la actividad económica? Otro gallo cantaría. PEREZA

 - Los ciudadanos se quejamos de los políticos, pero son los que hemos votado. Es verdad que con un rango de posibilidades bastante matizado y distorsionado por la fórmula D’Hondt, pero son los que hemos elegido. Tampoco nos deslomamos implicándonos en los mecanismos de democracia participativa. Ni castigamos en demasía a los corruptos (electoralmente).  Ni exigimos a los políticos el cumplimiento de sus programas electorales. Es más, les premiamos por su incumplimiento. CIU no había incluido en su programa electoral la política sanitaria que está ejercitando y va a ver incrementados sus escaños en el Congreso de los Diputados. Así que sarna con gusto. IRA

 - Los del sur nos quejamos de los del norte, pero no nos hemos preocupado por generar un tejido industrial. Hemos visto más interesante invertir en un solar para que mañana nos dé diez que trabajar duro en levantar una industria que dentro de diez años nos dé cinco. Ahora estamos en la ruina. Mala suerte, es lo que tiene pactar con el diablo. En la economía no hay atajos, sólo trabajo, trabajo y trabajo. AVARICIA

 - Los del norte se quejan de los del sur, pensando que hay predisposiciones naturales y que lo suyo es una superioridad racial o cultural. De lo poco que sé de la vida es que hay un axioma que siempre se cumple. La soberbia es el primer paso hacia la decadencia. Lo malo de creerse Dios es que el mundo da muchas vueltas y te olvidas de que tus abuelos pasaron hambre. No te creas que no pueda volver a suceder. SOBERBIA

 

 

Economía real

Economía real

Esta frase resume para mí toda la política económica de una nación

 

"La competitividad de un país se decide con sus productos, en la economía real."

Guido Westerwelle. Ministro alemán de Asuntos Exteriores. Feria del Libro de Frankfurt, 12 de octubre de 2011.

Preguntilla:

¿Qué produce España? ¿Cuáles son los productos de España?

En más de 100 años no hemos aprendido absolutamente nada.

En más de 100 años no hemos aprendido absolutamente nada.

En el actual debate sobre las medidas para salir de la crisis se distingue habitualmente entre medidas de austeridad y medidas keynesianas. España probablemente no tiene margen para las medidas keynesianas, porque no puede sumar más deuda, ya que se la financiarían en peores condiciones. Por este motivo, se ha seguido la política de austeridad, para conseguir la confianza de los mercados y conseguir revitalizar el movimiento de capitales hacia nuestra economía, que sigue congelado. 

Sin embargo, los recortes han congelado el PIB en una economía que si no crece al 2% no genera empleo. Pero lo peor de todo, los recortes se han hecho de un modo anárquico, indiscriminado y con más consideraciones interesadas e ideológicas de las necesarias. (Recortes en partidas esenciales para la sociedad y, al mismo tiempo, mantenimiento de televisiones públicas, fundaciones de contenidos ideológicos-identitarios o similares) 

Los recortes en sanidad suponen una reducción muy clara de la calidad de vida de los ciudadanos. Podremos ver de aquí a pocos años una reducción de la esperanza media de vida de muchos españoles, siendo los ciudadanos catalanes probablemente los más afectados. Los recortes en educación llevarán a una economía menos sofisticada si cabe que la actual. Existe una correlación entre nivel educativo de la población y PIB con un ajuste aproximado de una década. 

Pero es más terrible, si cabe, ver como se está recortando la investigación científica, que supondrá una caída de España a una fisonomía propia de país en vías de desarrollo. Volveremos 30 años atrás. Las economías modernas cuentan con patentes industriales y las aplican a sus productos. Su sector público es esencial para que se invierta a largo plazo en investigación básica, que dará lugar a futuras aplicaciones.

Lo más grave es la escasa conciencia que nuestro país tiene de esta necesidad. Para mucha gente los “científicos investigan chorradas que no valen para nada”. El cerebro nacional, en forma de ladrillo, no deja ver ninguna otra capacidad productiva más allá de este arcilloso material. Seguimos siendo una nación de asnos que en más de 100 años no ha aprendido nada. Los recortes no sólo están sólo lastrando el crecimiento, están descapitalizando la nación. No es el no gastar lo que no se tiene. Realmente se están vendiendo las herramientas de trabajo de las generaciones futuras. 

Recojo una cita de Ramón y Cajal, después de la derrota de Cuba en 1898 sobre el desdén por la ciencia en España, que podría seguir plenamente vigente:

“hemos caído ante Estados Unidos por ignorantes y por débiles. Éramos tan ignorantes que hasta negábamos su ciencia y su fuerza. Es preciso regenerarse por el trabajo y el estudio”.

 Santiago Ramón y Cajal. El Liberal. Madrid, 26 de octubre de 1898.

 Lo dicho, en más de 100 años no hemos aprendido absolutamente nada.

 

(Ramón y Cajal. Ilustración de César Viteri)

http://pequenoldn.librodenotas.com/supermedicos/325/santiago-ramon-y-cajal

Los problemas de la democracia representativa (II)

Los problemas de la democracia representativa (II)

 ¿Quién es el verdadero anti-sistema? ¿El hippy de la flauta o el político que gana el poder con un programa electoral, es investido presidente en la asamblea de representantes e inmediatamente traiciona todo lo dicho? ¿Quien destruye realmente la credibilidad de la política y elimina el valor del voto ciudadano?  

 

Dejo un extracto del Programa marco de CIU en las elecciones municipales de mayo de 2011 y lo que  afirmaba acerca de la sanidad.  Leer esto ahora mismo parece de humor negro.

 

La sanitat, pilar del benestar

 

La sanitat és un dels pilars de l’estat del benestar. La salut és un dels béns més

preuats. La pèrdua de salut, suposa per aquella persona que la pateix i per als

seus familiars, una minva important en la seva qualitat de vida, d’ella i de la

seva família. La salut i la seva promoció així com la prevenció de la malaltia ha

de ser una prioritat en el sistema sanitari. S’ha de fomentar

l’autoresponsabilització de les persones envers la seva salut mitjançant uns

hàbits saludables, amb una bona informació en edat escolar, per lluitar contra

el sedentarisme en una societat amb una esperança de vida cada cop més

llarga.

 

El model sanitari català degudament finançat ha de poder oferir un servei de

qualitat a l’abast de tothom. Catalunya ha de tornar a la visió d’equilibri

territorial pel que fa al servei sanitari, cada persona en cada racó del nostre

país ha de tenir un referent proper durant les 24 hores del dia. Això comporta

una visió integral del servei (CAP, hospital i oficina de farmàcia). També cal la

integració en aquest suport de les entitats i associacions de malalts als seus

familiars.

 

L’atenció primària com a primera porta d’entrada al servei ha de poder garantir

la seva qualitat. En aquests sentit, els ajuntaments hi juguem un rol fonamental.

Els nous reptes que es plantegen ja no són els clàssics, sinó el de garantir la

qualitat de vida de les persones, tot tenint en compte que disposem d’una

piràmide d’edat invertida. Se li ha de retornar la seva credibilitat i potenciar els

seus serveis per a descol·lapsar els hospitals i els serveis d’urgències. S’ha de

facilitar un accés senzill al servei públic, i un tracte de qualitat tenint un

respecte per a l’estat de la persona i per a la seva família. S’ha de donar una

protecció especial a les persones que pateixen malalties cròniques i terminals i

als seus cuidadors. S’ha de millorar la qualitat en l’atenció dels pacients

ingressats, és molt important, mantenir el mateix personal de referència per al

malalt i la seva família, sobretot en el cas de les persones grans. S’ha de

millorar la sistemàtica d’acompanyament.

 

Per tots aquests motius cal revisar el model sanitari català i posar-ho al dia,

basant l’assistència en 4 grans pilars:

L’atenció primària

L’atenció hospitalària

L’atenció sociosanitària

La formació, investigació i l’aplicació de les noves tecnologies.

 

Des de CiU creiem essencial realitzar una revisió a fons del sistema de

finançament afectat en l’actualitat per una demanda canviant de la societat. El

sistema no s’ha sabut adaptar a la realitat del país i l’alta taxa d’immigració,

l’envelliment de la població, l’increment dels costos dels serveis i dels fàrmacs

han aconseguit que aquest no pugui donar un servei immediat i de qualitat.

Entre tots, administració, usuaris i professionals hem de fomentar l’ús

responsable del sistema.

 

També cal reorganitzar el catàleg de prestacions, ampliant-lo evidentment, i

reorganitzant-lo per diagnosis en serveis bàsics i aquells que poden ser a la

carta. El servei s’ha d’adaptar a les necessitats de l’usuari, no a l’inrevés. S’ha

de donar resposta immediata a les necessitats creixents de la nostra societat.

S’ha de promoure la integració de la salut mental a tots els nivells del sistema

sanitari i establir l’atenció psicològica tant familiar com individual als CAPS per

a fer-la més propera.

 

Creiem convenient i necessari incrementar la plantilla de metges d’atenció

primària per tal d’oferir una millor atenció al malalt, tant a nivell qualitatiu com

quantitatiu.

 

 

 

 

 

¿Por qué se van los ingenieros?

¿Por qué se van los ingenieros?

Reproduzco aquí un texto de Santiago Niño Becerra, Catedrático de Estructura Económica que predijo la crisis. Expresa la opinión de un ingeniero español. Demoledor.

 

¿Por qué se van los ingenieros?

Santiago Niño Becerra -  Jueves, 08 de Septiembre

Hace algunos días recibí un mail; su ‘Asunto’ es el título de hoy. Léanlo con cuidado. (Ya: las cosas cambian tan rápido que lo que ayer era gris perla, hoy es gris marengo y mañana será negro, pero en fin).

“Llevo tiempo leyendo su carta en lacartadelabolsa.com, y el tema de la fuga de capital humano ingenieril me toca de cerca, así que voy a describir lo que sucede y, me creo, romper una lanza en su favor, o quizá más de una. Y es que me parece que se obvia demasiado.

El problema es el siguiente: el ingeniero superior en este país está sobre preparado para el tejido industrial existente. Salvo algunas multinacionales o grandes empresas, ninguna otra necesita un profesional así, y aquellas tampoco los necesitan en demasía.

Lo primero que ve un ingeniero al salir al mercado de trabajo es lo siguiente: Empresa controlada férreamente bien por el empresario original, ya mayor, o por sus sucesores sin formación relacionada, con un producto ya establecido y procesos consuetudinarios no registrados.

Aquí el ingeniero simplemente sobra ya que contratar a alguien así implica darle el control para que modernice, registre procesos, ordene, inicie actividades de investigación, plantee posibilidades, mejoras, haga preguntas, etc.. Algo que nunca sucederá ya que el empresario prefiere que las cosas sigan como están. Si funciona, ¿para qué tocarlo?, el problema es que las empresas se constituyeron en una época en la que se carecía de tejido industrial y, salvo que se hiciera rematadamente mal, salían adelante porque no había competencia, pero las empresas necesitan retoques, reglajes para aumentar su eficiencia y, además, llega competencia del exterior. Como no se modernizan queda el siguiente dicho “el abuelo funda, el padre mantiene y el nieto funde”.

Entonces el panorama es el siguiente: ingeniero joven, sobre preparado, infra pagado, con nulas expectativas de poder hacer algo en la empresa en la que está (se ha dado cuenta al mes de estar), con un contrato de oficial de 3ª y negándose a ver cómo se pisotean la lógica empresarial y las buenas prácticas que su formación le ha dado. Solución, irse a algún país donde les importe algo o a la Administración:

- La Administración queda para los que los idiomas no son lo suyo, ahí estamos bastantes (cada vez más) incluso con el título de Doctor y varias patentes funcionando, pero gestadas en la universidad y que han servido para conseguir la jefatura de departamento del que organizaba el cotarro, sufriendo el olvido justo después.

- Alemania o donde se pueda, para aquellos que ya fueron de Erasmus o son más duchos en idiomas. Y creedme, no volverán.

Y para los que digan que es una fuga de capital humano, económico, etc. de España, pues así es. Pero que no se preocupen mucho, que esto se acabará, las reformas educativas van en ese sentido, la fama del ingeniero español se agotará. Y es que, mi generación, la más formada de las que ha habido, se ha enfrentado con la realidad de un país atrasado incapaz de absorberlos y aprovechar la inversión realizada en ellos. Por lo tanto, como debía ser que el sistema educativo no era bueno, ya que no se precisa gente formada, las siguientes reformas han aumentado el fracaso escolar produciendo la masa que, bien entrenada en tareas simples hará las delicias del empresario aquél que sabía tanto y al que el ingeniero joven molestaba con sus preguntas y observaciones.

Pero todo esto es lógico: se intentó modernizar un país a base de libro porque es lo más barato, el plan fracasó y quedó una generación inservible para trabajar en el tajo, así que se abandona la vía de la excelencia académica y se utiliza mano de obra foránea para proseguir las tareas habituales del país. Ahora, ¿qué se hace con el que queda?, ¡que se busque la vida!, y se la buscará y muy bien.

Es más, mi consejo de ingeniero para el que se lo piense es que no mire atrás que nadie le mirará, que aquí sobra y que buen viaje y buena suerte.

En este texto hay experiencias propias, de compañeros y de amigos, y me callo muchas de mis experiencias que demuestran hasta qué punto se pueden llegar a hacer las cosas mal en una empresa porque entraría en el terreno del ¿humor?”.

Mi respuesta:“Entiendo que es Ud. Doctor en Ingeniería. ¿Industrial?. ¿qué especialidad?”.

Su respuesta, demoledora:

“Yo no soy el Doctor en Ingeniería, tengo un familiar y compañero de carrera que sí lo es, y por eso sé de sus intenciones y situación. Yo soy ingeniero industrial a secas, especializado en Organización Industrial y con estudios posteriores en logística y comercio exterior. Unas 700 horas de formación adicional. Pero actualmente estoy en la docencia en educación secundaria.

Sí, realmente el nivel de desempleo era nulo y hoy en día es muy bajo pero las condiciones han ido empeorando con el paso del tiempo, es decir, el subempleo ha aumentado, y mucho. Mi opinión: oferta y demanda, aumento espectacular de titulados fruto de un buen nivel educativo, desacople de la economía del país con dicha subida, la sobreoferta de ingeniero y la subsiguiente aceptación de condiciones cada vez peores.

Hay un hecho que lo refleja: en la comida del colegio de ingenieros solemos llegar al restaurante aquellos que no vamos a la misa precedente, la juventud. Con coches baratos, alguno destartalado y también alguno bueno. Esperamos en el aparcamiento contándonos qué tal la vida haciendo hora para el aperitivo. Y entonces llegan los mayores, Mercedes, BMW y demás marcas de lujo, y bajando de categoría según baja la edad. Todos sabemos que los tiempos de los muy mayores acabaron y para emular a los de mediana edad hay pocos puestos y estamos demasiados.

Le voy a contar un poco de mi historia, no voy a hacerla larga, pero igual esto explica todo:

Ingeniería industrial, de los más de 600 que entrábamos al año en (nombre de una ciudad española con universidad) sólo salían unos 80, no había competencia entre alumnos, simplemente mucha camaradería para poder sobrevivir. Era muy duro. Yo no me puedo quejar, sería responsable logístico o profesor, para ello nunca dejé uno de los dos caminos hasta que lo tuve claro. Pero en la universidad todos me decían que estaba loco por plantearme ir a la docencia.

Al terminar estaba al tanto de la colocación de muchos de mis compañeros. Prácticamente todos tardamos varios meses, y los puestos solían ser malos. Además, por aquella época (2005) se puso de moda la oferta de “becas” por parte de las empresas, con lo que acababan ofreciendo entre 400- 700 euros a un ingeniero. Ilustrativo es lo sucedido a un amigo mío ingeniero informático que le ofrecieron para trabajar una beca de escaso importe y, cuando hizo la observación de que le parecía bien estar así dos meses le dijeron que las “becas” tenían una duración bastante mayor. No aceptó y está de investigador en la universidad, lo cual tampoco da para mucho al principio y es jugártela a tener tu plaza en un futuro o salir de allí, pero ya lleva tiempo y va engranando un contrato tras otro.

Puede parecer curioso pero, mientras la construcción tiraba y hacía falta mano de obra, el resto de sectores mostraba su desacople con la realidad formativa de la juventud. 

Encontré trabajo en un almacén eléctrico. Responsable de almacén perfil ingeniero, unos 1.100 euros, no estuve mucho tiempo, salí espantado y encima las conversaciones con los compañeros sólo me corroboraron que, más o menos, era así en casi todas las empresas pequeñas y medianas. Por supuesto, no me dejaron ni organizar aquello de forma eficiente, realmente el almacén les daba igual, me querían de mozo de almacén para sacar trabajo, pero estaba todo tan mal organizado que no se llegaba.

Una vez dedicado a la docencia (aún sigo a nivel interino haciendo puntos) buscaba incluirme en listas de diversas especialidades. Cuando se acaba o está a punto de agotarse una lista de interinos, se realizan pruebas de conocimientos para incrementar su número. Conforme pasaba el tiempo, y antes de que se declarara la crisis de forma oficial, éstas aumentaban en participantes y, por desgracia, empecé a encontrarme con compañeros de carrera. Ahora los veo en las oposiciones habiendo fingido estar enfermos en sus respectivos puestos de trabajo, esperando entrar en listas y salir de la empresa en cuanto les salga una vacante para trabajar un tiempo más o menos largo.

Es decir, el subempleo antes existía, pero en mi época era casi obligado y sin expectativas claras de cuándo se iba a terminar.

Si bien es cierto que el ingeniero industrial igual vale para un roto que un descosido y mucha gente va tirando en puestos que no corresponden a la espera de ofertas mejores, en otras ramas de la ingeniería la situación es mucho peor.

Resumiendo: Exceso de ingenieros + realidad industrial pobre= condiciones no acordes a la formación = emigrar”.

Lo que decía: demoledor. Y añado algo que, conversando sobre el tema siempre digo: cuando en un país pasan cosas como estas algo pasa en ese país.

Por qué se van los ingenieros. La pregunta: tal y como están las cosas, ¿se van a continuar yendo?.

Santiago Niño-Becerra. Catedrático de Estructura Económica. IQS School of Management. Universidad Ramon Llull.

Un mundo peor

Un mundo peor

Cuando éramos preadolescentes nuestros padres nos solían decir cuando nos quejábamos de algo, en mis tiempos yo empecé a trabajar a tu edad… Pero los abuelos decían y yo con ocho años me levantaba a las seis de la mañana para irme con las vacas al monte. A mis bisabuelos no los conocí, pero probablemente ni tendrían vacas.

 Sin embargo, los tiempos están cambiando y probablemente dentro de cuarenta años nuestros hijos digan: ¿te acuerdas cuando papá, en paz descanse, nos llevaba todos los años a la playa? Qué felices éramos. Hace tanto tiempo que no puedo ver el mar.

 Y nuestros nietos dirán: el abuelo era un tío con pasta, tenía una carrera universitaria y un puesto de trabajo estable. ¡Qué cretino!

Algunos, como Niño Becerra afirman que el mundo ha mantenido la demanda gracias al crédito, pero los salarios reales y los ingresos no pueden sostenerla, porque simplemente, sobran personas en el mercado laboral y las materias primas están al borde de la desaparición. Otros, más conspiranoicos, afirman que los cuatro que controlan el cotarro han decidido de manera más o menos organizada o más o menos anárquica, reducir la demanda mundial para conservar las materias primas para sí mismos, destruyendo la clase media y eso que denominan "masa sucia". Demasiado perverso para no tener algo de verdad en el fondo. Demasiado coordinado para tanta maldad. 

Sea lo que sea, parece que estamos en un momento de inflexión, en donde el mundo comienza a caminar hacia atrás. Es sistémico, no coyuntural. Algo así como en la época del Bajo Imperio Romano. Cada generación será peor que la anterior.  Es hora de pelear por el futuro de nuestros hijos. Con ese pan no se juega.

Es el desempleo, tíos.

Es el desempleo, tíos.

Paul Krugman, en el New York Times escribe un artículo titulado, la distracción fatal, http://www.nytimes.com/2011/09/05/opinion/the-fatal- refiriéndose a la clase política de su país, sólo preocupada por el déficit y olvidadiza de su nivel de paro. Si escribe esto de los EEUU, con una política de austeridad bastante reciente y suave y un paro por debajo del 10%, ¿qué habría que decir de la clase política española, metida en salvajes recortes presupuestarios y con un nivel de paro del 21%!!!!!!!?

 Si el desempleo se reduce, aumentará la demanda interna y las compras se reactivarán y se generará más empleo. Pero nadie habla de esto.

 Si el desempleo se reduce se reducirá el déficit público porque se reducirán las prestaciones y subsidios por desempleo, se incrementarán las cotizaciones a la Seguridad Social, aumentarán los pagos de IRPF y como habrá más poder adquisitivo, aumentará la recaudación por IVA. Menos gastos, más ingresos.

 Y sí, si baja el desempleo aumentará la confianza de los inversores y acreedores internacionales en la economía española, primas de riesgo incluidas, con independencia de que nuestra deuda sea de un 60 o un 62% del PIB. No nos penalizan ahora mismo por estar endeudados, nos penalizan porque piensan que no nos recuperaremos y no podremos devolver lo prestado.

 En cambio, si se recorta indiscriminadamente el déficit público, la economía se contrae y se incrementa el desempleo, porque muchos trabajadores eventuales del sector público irán a engrosar las listas del paro y las empresas proveedoras con la Administración verán caer sus pedidos y tendrán que despedir personal. Luego se produce otra vez el círculo vicioso: más paro, más prestaciones, más subsidios, menos IRPF, menos iva. Y sí, lumbreras de Bruselas y Frankfurt, la reducción del déficit supondrá una mejora crediticia hasta, el siguiente dato de paro, donde la confianza de los inversores volverá a desplomarse.

 El argumento de que Alemania con estas medidas ha funcionado es mentira. Alemania inició las reformas estructurales una vez que había salido de su crisis. Para salir de ella tiró de déficits diversos, saltándose el pacto de estabilidad y su porcentaje de endeudamiento no se ha reducido a día de hoy, ya que en términos relativos de PIB es superior al de España. Una vez que salió de la crisis sí aplicó la austeridad. A España se le quita el gotero del suero cuando sigue en estado de coma y se le obliga a dormir a la intemperie. Además, no es lo mismo recortar de donde hay mucho que de donde hay poco. No es lo mismo quitarle un mp3 a un automóvil, que quitarle las ruedas. A España con el fin de reducirle “la grasa del sistema” se le puede quitar el hueso (por ejemplo, la educación de las próximas generaciones).

 Ciertamente, el margen de gasto de las Administraciones ha tocado techo y no se podría tirar de la demanda agregada vía estímulos, pero iniciar recortes salvajes sólo supondrá un suicidio económico. Lo de sembrar hoy (vía recortes) para recoger mañana es mentira. Primero ponemos en orden las cuentas públicas y luego creamos empleo. No, non, niet, nein!!!!. Es al revés. Nunca crearás empleo desde un sector público famélico, porque el sector privado no va a poder tirar de sí mismo en un escenario de deflación. Y si primero recortas, lo que haces es que no, no habrá empleo, porque la economía va hacia una espiral de contracción. Menos actividad, menos demanda, menos precios, menos trabajadores, menos demanda, menos precios, hasta el infierno (años treinta del siglo XX). Esta es una crisis de deflación y nos resulta rara, que es la que se vivió en los EEUU en los años treinta y en Japón en los noventa (nosotros desde pequeños venimos oyendo hablar de la inflación).

 Y no lo olvidemos, la modernización de España vino de la mano de la planificación indicativa, INI, sistema de Seguridad Social y similares. Luego aquello se supone que devino en ineficiente y hubo que desmantelarlo en vez de renovarlo, pero no se consiguió sustituir por nada que le hiciese sombra y generase empleo de manera sostenida, salvo las acometidas de la construcción.

 Sí se podría conceder a las ideologías liberales algunas ideas positivas y necesarias en España: mejorar la gestión pública y someterla a criterios de rendimiento y eficiencia en el gasto y eliminar las trabas burocráticas para la creación de empresas, entre otras. Pero da la impresión de que la salida de la crisis será keynesiana o no será. Las cajas vacías de los supermercados no se llenarán echando más trabajadores, privados o públicos, a la calle (han cerrado Urende, PC City y ya veremos cuanto tarda El Corte Inglés en hacer ERES).

 Por suerte, a Frankfurt le va a tocar cambiar de discurso, porque la anemia también les va a llegar a ellos y a lo mejor no van a poder comerse las píldoras que con tanta fruición recetan a los demás. Por lo pronto el BCE tendrá que bajar los tipos de interés. Ya veremos si los virtuosos teutones se van a tener que saltar su propia Constitución, dándonos un mal ejemplo a las cigarras sureñas.

  

Postdata:

 Por cierto, esto se enseña en primero de párvulos de Económicas, Políticas, Derecho y cualquier ciencia social que se precie:

 PIB= consumo privado+inversión+consumo público+(exportaciones-importaciones)

 

Muuucho habría que exportar para compensar un consumo privado en negativo, una inversión estrangulada por un sector financiero congelado y un consumo público cada vez más recortado. Y nuestra estructura industrial está en pañales para poder exportar al nivel, digamos, de Italia, por poner un ejemplo próximo. A mí que expliquen cómo se sale de una crisis recortando, porque la ecuación no me sale.

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¿De quién es responsabilidad la creación de empleo?

¿De quién es responsabilidad la creación de empleo?

¿De quién es la responsabilidad de crear empleo?

 

No corresponde a las Administraciones Públicas, porque no es la función del Estado crear empleo y el empleo público es ineficiente (ortodoxia liberal) 

No corresponde a las empresas (porque no disponen de capital) 

No corresponde a las empresas (porque no tienen beneficios, porque como no hay empleo, no hay compradores) 

No corresponde a las empresas (porque prefieren comprar en China los productos ya elaborados e introducirlos en otros mercados) 

No corresponde a las empresas (porque exportan poco, ya que en España se fabrica poco y las exportaciones se componen de bienes.) 

No corresponde a los individuos (no tienen capital ni compradores para ponerse por su cuenta) 

No corresponde a nadie crear empleo. El sector público se contrae y el sector privado no crece. 

Una economía sin empleo es insostenible. Una sociedad sin empleo es insostenible. Un régimen democrático sin empleo es insostenible. Que se lo meta en la cabeza la clase política. Los mercados no penalizan a España por su alta deuda, inferior a la de otros países, sino por su falta de recuperación económica.

Hay que sacar empleo de debajo de las piedras y dejarse de ortodoxias.  Si hay que jugar feo y al patadón se juega. No queda otra.

Restaurantes sin niños

Restaurantes sin niños

Un restaurante de Bilbao ha prohibido la entrada a menores, solos o acompañados. Parece que esta tendencia está en alza. Hasta en Facebook ha surgido un grupo de apoyo a “restaurantes libres de niños”. Los niños con sus gritos, pataleos y rabietas son una molestia para muchos clientes. Pero leyendo algunos de los mensajes de los miembros, de estas corrientes de opinión, la queja se hace extensiva a las playas, supermercados, parques, etc. Es verdad que hay niños insoportables y maleducados. Pero lo que no logro entender es el desprecio generalizado a la infancia. ¿Frustración por no haber sido padre o madre? ¿Una infancia propia traumática? O simplemente una sociedad cada vez más atomizada, en donde se segregan a los viejos, se excluyen a los jóvenes y, ahora, por lo visto, también se “impide el acceso a los niños”. Pero que no se preocupen los irritables comensales, de escasa tolerancia hacia cualquier cosa que perturbe mínimamente su umbral de confort. Pronto ellos mismos serán odiosos para los siguientes señoritingos que les sustituyan a la mesa, que les meterán en un asilo y tirarán las llaves.

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