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Futuro terrible según Niño Becerra

Futuro terrible según Niño Becerra

Santiago Niño Becerra plantea un futuro horrible basado en tres premisas:

- La mejora de la productividad es tan alta que no es necesaria la mayor parte de la mano de obra.

- El exceso de producción se ha consumido a través del endeudamiento.

- Las materias primas son limitadas y vamos a una situación de gestión de la escasez, cuando no de la miseria.

Sin embargo, en su análisis faltan, desde mi punto de dos elementos:

- La capacidad tecnológica que permite sustituir unas materias primas por otras y procesar las que hay de modo más eficiente.

- La importancia del conflicto. Es imposible que de forma permanente se produzca un empobrecimiento generalizado de todas las poblaciones sin llegar a situaciones de conflicto bélico y revoluciones, con la correspondiente redefinición del mundo que suelen suponer estos episodios. Y este es un escenario muy probable con el que no cuentan los analistas.

 

Reproduzco el texto que ha publicado Santiago Niño Becerra (Catedrático de Estructura Económica en la pág. web http://lacartadelabolsa.com/leer/articulo/2000_light_years_from_home

 

 

 

 

"Seguro que se han dado cuenta, pero vamos a exponerlo: para que no haya dudas.

Tras el estallido en 1929 de la Depresión, debido al agotamiento del modelo en uso, se diseñó un modelo que se basaba en tres elementos: dar por supuesto que la cantidad de recursos era ilimitada y así iba a seguir siendo, que la capacidad de consumo de todo por parte de todos era infinita, y que había que emplear todos los recursos productivos de los que en todo momento se dispusiera. El pistoletazo oficial de salida fue la Guerra de Corea, y la cosa funcionó muy bien hasta que quedó claro que la divisa con la que se pagaban los sueños no valía ni el papel en el que estaba impresa.

Llegados ahí había dos posibilidades, o se refundaba todo el modelo desde dentro y desde sus cimientos, o se emprendía una huida hacia adelante a través de la fórmula mucho-más-de-lo-mismo. Lo primero hubiese supuesto un proceso largo, con sacrificios, molesto, muy molesto; lo segundo suponía apostar contra el futuro, prometer la Luna, e ir a mejor durante bastantes años. Claro que con la primera opción ya habríamos resuelto los problemas del modelo, y con la segunda aún no hemos empezado. Ya, ya, la primera opción es de entes lógicos e inteligentes, y la segunda de entes ilógicos y estúpidos, como los humanos.

Hoy estamos en el inicio del diseño e implementación del modelo nuevo, diseño y sustitución porque ya no es posible arreglar nada debido a que a las ruedas de la economía mundial ya se le está viendo el tejido que sostiene a la goma de rodadura. Ahora va a tocar descender a los infiernos, retroceder Kms. en los avances sociales conseguidos; va a tener que contempalrse que la inmensa mayoría de una población numéricamente desbocada se empobrezca o se empobrezca más; se va a tener que trabajar simplemente para recomponer, no para avanzar, sabiendo que estos padecimientos no van a suponer una futura mejora generalizada ya que están orientados a la mera supervivencia mientras se va construyendo una nueva estructura en la que muy pocas personas, muy buenas, van a ser necesarias.

Ahora toca a la mayoría ir a menos porque es imposible que esa mayoría continúe yendo a más debido a la escasez de recursos y a la mejora constante de la optimización que esa escasez supone … porque, al agotarse, el Estado de Bienestar en el que la economía entró en los años 30 ya ha concluido, y ahora corresponde la reorganización de todo el proceso tomando como referente la realidad de la escasez, no el supuesto de la abundancia.

Para ‘seguir con lo mismo’, para continuar ‘haciendo las cosas de la misma manera’ cuando la banda de rodadura de las ruedas ya estaba lisa como un papel, la humanidad se dedicó a comerse el futuro a base de crediticiar ese consumo creando una cosa denominada deuda que había que pagar, aunque queriendo ignorar si su pago podría abordarse. Y, encima, con esa humanidad creciendo muy por encima de las necesidades de factor trabajo y de la capacidad de crecimiento planetaria. Y no, no es una crítica: somos humanos: entes ilógicos en el estadio de la evolución en el que nos hallamos.

Insisto. En base a lo que se ha estado concediendo a la población, en base a lo que se ha estado permitiendo a la ciudadanía, en base a las promesas que se han estado haciendo a la gente, el lugar hacia el que vamos es horroroso: penurias, escasez, falta de expectativas, esperanzas centradas en no empeorar. En otra época y adaptando las circunstancias, algo así es lo que llevó a que casi 50 millones de europeos emigrasen a América entre 1860 y 1910: aquí sobraban, no eran necesarios; el problema es que ya no hay ninguna América a la que ir, independientemente del coste que supusiese llegar y del coste que implicase quedarse.

Insisto más. En estos quince años pasados entre 1992 y 2007 nos han estado diciendo que todo era posible, que había que tener de todo en cada momento para ser feliz, que quienes producían todo eso y lo financiaban tenían que hacer lo que fuese preciso para que esa cadena no se detuviese jamás, y que los Estados debían contribuir a lubricar los engranajes para que el movimiento siguiese adelante. Bien, pues todo eso ya ha dejado de ser así.

De conseguir la felicidad nadie habla a no ser para decir que es un sentimiento que nada tiene que ver con el PIB per cápita, que fabricar hay que fabricar sólo lo necesario, y que los Estados deben contribuir a que quienes tienen que hacer lo necesario para que lo anterior se lleve a término contribuyan. Del todo al muy, muy poco. Del todos al algunos. De ‘¡adelante!’ a ‘muévase quien sea imprescindible que se mueva pero lo menos posible’. Del ‘pide lo que quieras porque tienes derecho a ello’ al ‘todo es susceptible de ser recortado’.

Terrible, ya. Ir a menos siempre lo es, pero máxime cuando se sabe que, posiblemente, nadie vuelva jamás a ver aquello que ya se ha ido, fundamentalmente porque, crecientemente, una mayor cantidad de población es menos necesaria. Se dio algo que ahora se quita, más los intereses, claro. Paradise is gone and it will never come back.

“Bell flight fourteen you now can land
Seen you on Aldebaran, safe on the green desert sand
It’s so very lonely, you’re two thousand light years from home”.

“2000 Light Years From Home”, The Rolling Stones, del álbum ‘Their Satanic Majesties Request’ (1967).

¿Del discurso de M. le Président del pasado Jueves en Toulon?. Que ‘solidario’ no quiere decir ser dadivoso con el vecino que tiene problemas, sino que todos los residentes de la finca vayan juntos, como algo sólido y compacto, por el camino que hayan decidido los vecinos que más saben, más potentes son, más guays se ven; y ‘solidario’ será el hacerles regresar al buen camino a quienes se desvíen de la senda indicada convenciéndoles con los instrumentos que sean adecuados. Todo sea por el conjunto, por el ‘sólido’: si uno no cumple, todos van mal; si uno va mal pero cumple, todos van bien. Dijo que la crisis no se va a acabar mañana.

¿Del de Frau Merkel?. Demos un rodeo. El desempleo crece y los resultados de las Bolsas también. Al poder económico sólo le interesa la estabilidad; para que se reduzca el desempleo hace falta que se crezca, cierto: aquí bastante más que en otros sitios. Estabilidad no implica crecimiento, pero sí posibilita hacer negocios y abre puertas a acuerdos: que quienes deben paguen aunque sean otros los que, de entrada, lo hagan: los Bancos Centrales, luego, los Gobiernos (democráticos) ya harán para obtener los dineros pertinentes: a través de llevar a cabo los recortes necesarios para cuadrar las cuentas -de ahí que la ‘Unión Fiscal’ sea esencial-; recortes: crecer más -lo suficiente- ya no es posible. ¿Se entiende mejor ahora lo de ‘solidario’?.

El futuro es oblicuo, sesgado. Algunos, pocos, generarán PIB: el necesario; otros algunos colaborarán. Pero no será suficiente para ‘vivir bien’ tal y como la mayoría aspiraba a volver a vivir.

Dice Frau Merkel -ahora- que vienen años de dificultades, para la mayoría, muchos años, incontables; y sin alternativa. Y que el camino es la Unión Fiscal, la estabilidad, no la redistribución, ni la reducción de la pobreza, ni siquiera conseguir la igualdad de oportunidades, ni mucho menos la progresividad. Todo eso ya fue aparcado en Maastricht: no es un objetivo, sólo la estabilidad a fin de posibilitar los negocios posibles y optimizar los procesos necesarios. Una estabilidad en la que quienes no cumplan paguen. Quienes no cumplan: países, regiones, municipios, …"

“It’s so very lonely, you’re two thousand light years from home”.


Santiago Niño-Becerra. Catedrático de Estructura Económica. IQS School of Management. Universidad Ramon Llull.

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